Capítulo 22

— Maldijo.

Gritó.

No puedo procesar todo esto.

Siempre fue tan obediente. Tan callado. Tan tranquilo. ¿Cómo pasó de ser el niño más tranquilo del siglo a este adolescente furioso que no acepta un no por respuesta?

—¡Kian, cuida tu tono! —me oigo decir, apenas conteniendo el grito que se acumula en m...

Log ind og fortsæt med at læse