Capítulo 102 102

—Otra vez con el papel de héroe. ¿Nunca te das un descanso?

—No cuando tu pellejo está en juego, Ariel. —Sus ojos, cuando alzo la vista, arden de un azul gélido.

Trago saliva y vuelvo a hurgar en el botiquín, solo para tener algo que hacer con las manos. Nos quedamos en silencio un rato.

—Debiste...

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