Capítulo 115 115

El aroma de ella humea entre nosotros.

—¿Y tú? —me aprieta hasta que le sostengo la mirada—. ¿Estás vivo, Sasha Ozerov?

Los motores de refrigeración zumban. Yo, a los doce años, grito frente a las puertas lisas de acero.

—La amo, ¿sabes?

Ella me roza los nudillos.

—Lo sé.

—La amo tanto que me ...

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