Capítulo 134 134

Él se viene.

Los dos nos derrumbamos el uno en el otro, con los límites difuminándose, el aliento mezclándose, los mundos chocando.

Después me ayuda a vestirme, subiéndome otra vez las licras y acomodándolas sobre mis caderas hinchadas. Su tacto es suave, sembrado de besos por todas partes: en el ...

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