Capítulo 63 63

ARIEL

La luz de la mañana hace que las bolsas de compras doradas de mi sala brillen como desechos radiactivos. Presiono un cubo de hielo envuelto en un paño de cocina contra la parte interna de mi muslo —que está amoratado hasta el infierno, cortesía de los dientes de Sasha— y me quedo mirando la m...

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