Capítulo 104 Colmilludos atacan la cabaña

Es muy tarde, ni siquiera he mirado el reloj ni salido de la cama, pero la luz solar que se cuela por la ventana es tan fuerte que podría asegurar que ya pasa de medio día. 

Sigo molesta, mi enojo ni siquiera a abierto paso a mi apetito, no tengo ganas de nada, más que desesperación, porque caiga l...

Inicia sesión y continúa leyendo