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Yalda estaba acurrucada en el sofá bañado por el sol en el rincón de lectura, con una novela a medio leer descansando sobre su estómago, cuando Ioannis apareció en la puerta.

La luz dorada de la ventana proyectaba suaves sombras sobre sus rasgos afilados, haciéndolo parecer como si acabara de salir...

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