Capítulo 21

El silencio en el despacho del profesor Vance era tan denso que casi se podía atragantar con él. Alexandria se quedó justo dentro de la puerta. Tenía las mejillas ardiendo, el pulso golpeándole con tanta fuerza en la garganta que apenas podía respirar. Ya se había quebrado y le había soltado lo peor...

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