Capítulo 8 Asesino... ¡Secuestrador!

❦ Rosalind ❦

Me dolía la mandíbula, me ardía la espalda y sentía los tobillos y las muñecas entumecidos. Al recuperar la conciencia, comprendí por qué. Estaba sentada en una simple silla de madera, con las muñecas atadas firmemente detrás de mí y los tobillos sujetos a cada una de las patas delante...

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