Capítulo 31

Punto de vista de Isabella

La luz de la mañana se derramaba por la ventana grande, alta y rectangular de mi habitación. El sol era dorado y tibio, besándome la piel con tanta suavidad, con tanto consuelo. Después de ocuparme de mi rutina diaria, me moví en silencio hacia la cocina, sin querer hacer...

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