CAPÍTULO 32: La venganza de Theodore

Theodore se levantó y caminó hacia el cuadro colgado.

Arrastró una silla, sacó sus crayones de la mochila y comenzó a garabatear furiosamente sobre el lienzo. Cuanto más dibujaba, más parecía imaginarse los problemas en los que se metería Eleanor cuando el abuelo llegara a casa.

Justo en ese momen...

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