CAPÍTULO 34: Ahora es mi turno de regodearme

Sebastián la abrazó de inmediato, consolándola suavemente.

—No digas tonterías. Estarás bien.

—En realidad tengo claustrofobia. Solo mi papá y Eleanor lo saben. Pero solo porque Theodore cometió un error, ella me acusó falsamente de alentarlo y obligó a papá a encerrarme en ese cuarto de servicio....

Inicia sesión y continúa leyendo