Capítulo 37 Dolor y fuego

Punto de vista de Zorath

No había instructor. No había campana. No había reglas.

Solo piedra, sudor y el acuerdo tácito de que, si te metías al ring de combate después de clase, todo lo que pasara era responsabilidad tuya. A mí me venía perfecto. Le estampé el puño al primer idiota que creyó que...

Inicia sesión y continúa leyendo