Capítulo 47 Puertas cerradas

Punto de vista de Aeloria

Tanto calor. Eso fue lo primero que noté.

No eran mantas… ni cuerpos. Era algo más profundo. Se sentía constante y firme. Como si el mundo mismo hubiera decidido sostenerme un minuto. Gemí suavemente y me giré de lado.

—Que los dioses tengan piedad —murmuré—. ¿Por qué si...

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