Capítulo 124

Se me llenan los ojos de lágrimas; escondo la cara en su pecho porque no soporto ver ese dolor tan evidente. Se supone que yo debería estar consolándolo, pero soy yo la que está a punto de llorar. Le doy otro apretón a sus brazos, que me rodean, y él me devuelve el abrazo. No se merecía nada de eso....

Inicia sesión y continúa leyendo