Capítulo 18

Mis párpados se abren temblorosos y entrecierro los ojos ante las luces brillantes que se derraman sobre mi cara. Un dolor agudo me atraviesa el cráneo; me llevo las manos a la cabeza y aprieto los ojos con fuerza, hasta que los abro cuando siento caricias en el brazo. El rostro de María flota sobre...

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