Capítulo 27

La música retumba en los audífonos enchufados a mis oídos; golpeo mi cadera con la mano al ritmo de la canción que se me mete en la cabeza. Muevo la cabeza y, con el pie, empujo la puerta del salón de teatro para abrirla. Y me detengo.

Todos están aquí.

Bueno, no todos, pero sí la mitad del equipo...

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