Capítulo 28

Un silencio cae sobre el auditorio; me encamino al escenario, a punto de estallar de ansiedad. El corazón me golpea el pecho; siento miradas clavadas en la nuca y lo único que quiero es gritar. En cambio, me apresuro a reunirme con la señorita Jota.

Señala una línea en su libreto. Escena dos.

—Pod...

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