Capítulo 30

—Tu camisa está buenísima —me dice Blondie.

Bajo la cabeza y aliso el frente de la camisa blanca que le pedí prestada a María.

—Eh… gracias.

Él me guiña un ojo, y mi sonrisa falsa se ensancha. Después de que Olivia arruinó mi camisa, tuve que conseguir otra, y lo único que mi mejor amiga encontró...

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