Capítulo 32

María está loca. O sea, demente. Su única solución es aún más loca. Cierro los ojos en cuanto otro estudiante entra al salón. La persona ocupa el asiento a mi lado y yo me pongo tensa. Su colonia hace fácil identificarlo, pero no volteo a verlo. La besó a ella. Solo estoy siguiendo uno de los dos co...

Inicia sesión y continúa leyendo