Capítulo 63

Arranco un cabello de las cejas tupidas de Ben. Él hace una mueca de dolor.

—Quédate quieto —ordeno.

Él me mira con el ceño fruncido y lo apaciguo con un beso. El niño travieso frunce los labios pidiendo otro.

—Casi termino.

Su mano, colgando por encima del sofá, busca el control remoto para act...

Inicia sesión y continúa leyendo