¿Por qué?

CAPÍTULO VEINTISÉIS

NADIA

—Quiero que montes mis muslos hasta que te corras en ellos, mamá— susurró Sandro en mi oído mientras sus manos acariciaban mi trasero desnudo.

Mi humedad comenzó a deslizarse por mis muslos gruesos al escuchar sus palabras. La vista de su enorme polla entre sus piernas m...

Inicia sesión y continúa leyendo