Sentimientos

CAPÍTULO TREINTA Y TRES

ALEX DAVALO

¡Si las miradas mataran!

—¿Dónde has estado? ¿Por qué tardaste tanto?— Bethany me bombardeó con preguntas tan pronto como regresé al grupo. Estaba allí con las manos en las caderas, un ceño fruncido en la frente y una mirada de sospecha que la iluminaba como a ...

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