Escalofríos

CAPÍTULO CUARENTA Y DOS

NADIA

¡Son como tormentas; todos les tienen miedo!

Me levanté, reuní mi valor y me dirigí directamente a la oficina del rector del colegio. Mi corazón latía con fuerza mientras caminaba por los pasillos familiares, pero esta vez se sentía diferente. Necesitaba respuestas. ...

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