Cambio repentino de opinión.

CAPÍTULO CINCUENTA

ALEX DAVALO

¡Algunos días son así!

—¿No vienes conmigo? —le pregunté a Sandro, sorprendido por su repentino cambio de opinión. La noche anterior, había logrado convencerlo de que me acompañara a visitar a Nadia en el hospital.

Sandro, recostado en su cama con los brazos detrás...

Inicia sesión y continúa leyendo