Se acabó el juego

CAPÍTULO SESENTA Y SIETE

SANDRO DAVALO

¡Ella es salvaje! ¡Es una chica mala!

Durante el medio tiempo del partido de rugby entre universidades, miré hacia las gradas, esperando encontrar a Nadia entre la multitud. Mi corazón se hundió al escanear los rostros, dándome cuenta de que ya no estaba all...

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