Déjame ir

CAPÍTULO SETENTA Y CUATRO

NADIA

—¡Déjenme ir!— les grité.

Para mi horror, parecían más interesados en el juego que estaban jugando que en mis desesperadas súplicas. Frente a mí estaban Lara, Bethany y sus novios, Tony y Fletcher.

—No te escucho— dijo Tony, burlándose de mí.

La vieja cabaña oxid...

Inicia sesión y continúa leyendo