Capítulo 270 Tenemos tiempo... mucho tiempo I

Tan pronto como dieron a luz a mi bebé, lo levanté todavía torpemente, acurrucándolo contra mi pecho. Miré sus ojos brillantes fijos en los míos y dije:

- Bienvenido, Arturo. Hoy nos vamos a casa, o mejor dicho, a todo un castillo solo para nosotros. Puedo apostar que serás muy feliz allí... como l...

Inicia sesión y continúa leyendo