Capítulo 33 33

Ella agita la mano restándole importancia.

—Oh, claro que puedo. Es solo que me cansé.

—Abuela.

Se le escapa un suspiro.

—No es nada grave, cariño. Tuve una pequeña caída hace dos días y me lastimé la cadera. La silla es temporal. Solo por una semana.

—¿Por qué no me lo dijiste? —mi voz se quiebr...

Inicia sesión y continúa leyendo