Capítulo 34 34

No hubo ningún anillo de por medio. Solo Samuil, demostrando que tenía razón sobre cuánto me molesta que haya cautivado a todo mi mundo en el transcurso de una mañana.

—Nunca te habría dejado acompañarme si hubiera creído que te los ganarías a todos.

—¿Celosa?

Sí. Dios, sí. Esa confesión pesa en ...

Inicia sesión y continúa leyendo