Capítulo 37 37

Se vuelve hacia mí, con los ojos plateados ardiendo.

—¡Un arma no es un maldito juguete, Nova!

—¡Me di cuenta de eso después de la primera docena de veces que me apuntaron con una, Sam!

Se queda helado, con una quietud sobrenatural.

—¿Qué?

Me muerdo el interior de la mejilla hasta hacerme daño.

—...

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