Capítulo 16 Capítulo sin título

Y mientras los cuatro nos quedábamos mirando el restaurante vacío, con los gatos dormidos en la barra y el muñeco colgando del techo, una cosa era segura: la historia no había terminado. Solo había empezado a ponerse buena.

—Mañana más —dijo Máximo, cerrando la puerta—. Y con más locos. Porque eso ...

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