Capítulo 51 Capítulo sin título

Bastián despertó a las tres y cuarto de la mañana con el sonido de algo que se estrellaba contra una pared y un grito ahogado que decía:

—¡No, Ricardo! ¡Los tomates no!

Se incorporó en el sofá cama donde lo habían instalado, con el pelo revuelto y una manta de gatitos que Valentina le había dado d...

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