Capítulo 54 Capítulo sin título

Y pensó que sí. Que eran su familia. Que acababa de encontrarla. Que era caótica, ruidosa, llena de espías con bigote y pasteleras insomnes y madres que soñaban con tomates. Pero era suya. Y no la cambiaría por nada.

—¿Sabéis qué? —dijo, levantándose con la taza en la mano—. Creo que voy a quedarme...

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