Capítulo 68 Capítulo sin título

Máximo no se movió. Yo tampoco. Nos quedamos ahí, en mitad de la acera, como dos estatuas ridículas, mientras la gente pasaba a nuestro lado sin mirarnos. Una señora con un carrito de la compra nos esquivó con cara de fastidio. Un repartidor en bici casi nos atropella. Y nosotros, quietos.

—Doce añ...

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