Capítulo 70 Capítulo sin título

Corrimos cuatro calles. Cuatro. Yo con el bolso golpeándome el costado, Máximo con las llaves todavía en la mano, sonando como un cascabel idiota. Llegamos a su portal sin aliento, sin coche, sin dignidad.

Y allí estaba el portero.

Don Emilio. Sesenta y tantos. Bigote gris. Siempre con la radio pu...

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