Capítulo 8 Capítulo sin título

Los diez minutos más absurdos de mi vida comenzaron con el sonido de una silla rompiéndose contra la cabeza de "El Navajas" y el grito de Rocco: "¡Ese cannoli es mío, cerdo!"

No exagero cuando digo que aquello parecía más una batalla campal que un concurso de repostería. Los matones más temibles de...

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