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VAMOS DE COMPRAS

En cuanto Rosie escuchó esas palabras de Haven, gritó tan fuerte que Haven tuvo que cubrirse los oídos. Sus ojos se hicieron tres veces más grandes y su mandíbula se cayó.

—¿Qué?! —chilló, agarrando las manos de Haven—. ¿Qué acabas de decir? Espera... no... dilo de nuevo, dilo otr...

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