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Me acerqué con vacilación a las enormes puertas de la catedral, cuya altura imponente me hacía sentir pequeña e insignificante. Wilhelm había obligado al guardia a dejarme entrar, pero aún me sentía un poco nerviosa. ¿Y si me atacan en cuanto entre? ¿Qué hago entonces? De todas formas, tengo que ent...

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