108

Me duele y no sé por qué.

La primera vez que me marcó, no dolió, ¿por qué ahora sí? Adormilada, abro los ojos y jadeo al ver unos ojos violetas, no morados, mirándome.

—¿Sycamore?

Él sonrió con suficiencia. —En carne y hueso.

Me incorporé, ansiosa por poner algo de distancia entre nosotros, sobr...

Inicia sesión y continúa leyendo