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—Sinceramente no sé qué ves en ese hombre, Amar. Es simplemente horrible —exclamó Toreh mientras dejaba una caja de vino sobre la mesa.

—Me niego a creer que Wilhelm haya dicho cosas tan terribles, Toreh. Sí, puede ser un poco rudo, pero nunca menospreciaría la fuerza de una mujer ni la subestimarí...

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