117

—Eh, Wilhelm, ¿has visto a Toreh?

Wilhelm se ató las botas antes de volverse hacia su primo.

—Sí.

—¿Sabes dónde está? Fui al baño y desapareció. La he estado buscando desde entonces.

—Se fue a casa, chico. Tal vez se cansó de verte la cara y se fue respetuosamente —murmuró Wilhelm.

—Al menos se...

Inicia sesión y continúa leyendo