23

El aire se espesó con tensión mientras Ruarc miraba a Sia con furia, y Sia me miraba a mí. Mi boca seguía abierta, por cierto. Ruarc es el primero en romper el silencio, no con palabras, sino con acciones. Me pellizca los labios para cerrarlos, para que el pene de Sia no entre. Pero hombre, yo lo qu...

Inicia sesión y continúa leyendo