29

—¡Muévete!

¡Pero no sé cómo! ¡Ni siquiera sé nadar!

—¡Oh, deja de decir que no sabes cómo! ¡Si no te mueves ahora, vamos a morir! ¡Y si muero, cómo voy a poder ponerte en tu lugar! —mi subconsciente me gruñe.

—No necesitarías hacerlo una vez que muramos —le grito de vuelta.

—¡No te rindas! ¡Muév...

Inicia sesión y continúa leyendo