50

—Llévatelo y sal de aquí. ¿Qué estás esperando? ¡Vete!

—No te entiendo —digo, poniendo las manos en mis caderas—. Envías a estas criaturas tras nosotros y ahora quieres que nos vayamos. ¿Por qué no simplemente dejas que nos devoren?

No he visto a las criaturas. Todo lo que había visto eran colmill...

Inicia sesión y continúa leyendo