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—¡Mientes! —grita Eloive.

—¡Silencio! —ladra Thjis—. Continúa, hijo.

—Tengo mis estándares cuando se trata de mujeres y, como Cecilia no cumplía con esos estándares, me hice el ciego ante las miradas sugestivas que me lanzaba. La presión fue fuerte y cedí. No me arrepiento de mantener mi palabra. ...

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