Sesenta

Sia no estaba bromeando cuando dijo que ya no estaría allí para mí. Han pasado dos días desde que se fue y no ha regresado. Izal entraba de vez en cuando para aplicar un ungüento picante en mi pierna herida. Está sanando bien, decía cada vez que venía, solo dejaría una cicatriz. Cocci entra para cam...

Inicia sesión y continúa leyendo