Setenta y cinco

—Mila, ¿los príncipes tienen un salón donde... eh... se reúnen?

Mila se detiene en su trabajo de bordado para mirarme. —Sí, mi señora.

—Genial. Llévame allí.

Ella niega con la cabeza. —Lo siento, mi señora, pero simplemente no sé dónde está.

—Podrías preguntar a tus amigas. Tal vez ellas sepan.

...

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