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La abrazo a Mila en cuanto entra en la celda. Ella se pone rígida en mi abrazo, y me aparto de ella, frunciendo el ceño.

¿Quizás no está contenta de verme?

Como si hubiera leído mi mente, dice —Oh mi señora, estoy tan feliz de verla, pero por favor, evite abrazarme.

Mi ceño se frunce aún más. —¿P...

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