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—Joder.

Sia parpadeó, sus labios se separaron por la sorpresa.

—¿Qué... qué acabas de decir?

—Me escuchaste bien, Sia —dije, acercándome a él. A pesar del dolor de cabeza que me martillaba, sabía que calmarlo sería crucial. El brillo púrpura en sus ojos regresó y su respiración se volvió agitada....

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